Yo misma soy consciente de que no soy lo típico que se puede observar cuando vas caminando por la calle. No me gusta autodefinirme, yo sólo sé que me gusta vestir de negro, quizás porque sea el color que mejor me describe por dentro. Me gustan cosas que a nadie le interesan. Me gusta pensar, comerme la cabeza con las cosas más absurdas que nadie haya podido pensar jamás, y le tengo odio absoluto a las drogas y al alcohol.
En cuanto al amor… mentiría si diría que no me gusta. Lo que odio son las personas que no tienen cojones a enfrentarse a él.
Es como gritar, pero sin que nadie te oiga. Sin él te sientes como si no fueras nada. Nadie podrá entender cuánto duele.Te sientes sin esperanza, como si nada pudiera salvarte.Hasta cuando todo se termina y él ya se ha ido.Hasta deseas que todo lo malo regrese, para que al menos puedas tener algo suyo. Sólo algo.
Y te das cuenta de que puedes perder todo lo que tienes en cualquier momento, que por mucho que digas “para siempre” eso algún día acabará;pero mientras tanto yo voy a luchar por vivir hasta el último segundo, hasta que ya no pueda más.
Otra más,sí. ¿Qué mas da? Perdamos la cuenta de los besos, de los susurros, de las caricias.Volvamos a los atardeces bajo la chimeneacon gorro y bufandas. Volvamos allí. Volvamos a todo ello. No importa el cómo, el cuando, el por qué. ¿Qué importa el resto?. Solo estamos tú y yo. Y el resto del mundo..El resto del mundo ya desapareció.